Las arrugas son uno de los signos visibles del envejecimiento, a menudo más pronunciados en el rostro y el cuello. De hecho, con la edad, la producción de colágeno disminuye.Por suerte, recuperar una piel fresca y radiante no es caro ni imposible. Por eso, compartimos la receta de una crema casera ideal para reducir las arrugas y devolverle a tu piel su aspecto de porcelana.
Esta crema está hecha a base de pepino, una fruta con numerosos beneficios para la piel. Sus proteínas aportan firmeza y elasticidad, ayudando así a prevenir la aparición de arrugas, flacidez y otros signos del envejecimiento. Afortunadamente, la naturaleza nos proporciona todo lo necesario para regenerar naturalmente el colágeno de nuestra piel.
Hidratación: Compuesto por un 97 % de agua, el pepino es un excelente hidratante natural. Ayuda a mantener la hidratación y la frescura de la piel, lo que puede ayudar a prevenir la aparición de arrugas y líneas de expresión desde una edad temprana. Impulsa la producción natural de colágeno: El pepino contiene vitaminas C y E, antioxidantes que ayudan a proteger la piel del daño de los radicales libres y estimulan la producción natural de colágeno. (Esta es una excelente opción para personas mayores de 65 años).
Naturalmente refrescante: El pepino tiene un efecto refrescante que puede calmar la irritación y el enrojecimiento. También puede ayudar a reducir la hinchazón y las ojeras.
Receta para una crema antiedad casera ideal
Ingredientes
1/2 pepino
2 ramitas de romero
20 g de manteca de karité
1/2 cucharadita de cera de abejas
1 cucharada de gel de aloe vera
1 cucharadita de glicerina
6 gotas de aceite esencial de lavanda
Preparación
Mezcla el pepino y las 2 ramitas de romero en una licuadora.
Con una estameña o un colador fino, cuela la mezcla de pepino y romero, que formará la base de tu crema antiedad. A continuación, derrite la manteca de karité y la cera de abejas a baño maría.
Una vez lista la mezcla, viértela en un recipiente de vidrio y añade una cucharada de gel de aloe vera.
Añade dos cucharadas de extracto de pepino y romero, una cucharada de glicerina y seis gotas de aceite esencial de lavanda. ¡Y listo!
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